Los traficantes, un joven de 18 años y una chica de 19, habían ocultado la droga en 11 botellas de vino, y tomaron el riesgo de declarar el alcohol en la aduana al bajar del avión el miércoles pasado, precisó la policía suiza en un comunicado.
Cuando abrieron sus maletas, los aduaneros sintieron un fuerte olor de cocaína proveniente de una de las botellas que se había roto.
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